Amigos

La amistad no debe ser excusa para ofenderte. Nos escondemos baja la supuesta idea de que la sinceridad debe ser nuestro norte, sin darnos cuenta o querer ver que nuestra sinceridad, en ocasiones hiere. Ante mi supuesta sinceridad, no debes esconder la tuya, no debes evitar ofenderme. Hay momentos en que tu sinceridad me puede ayudar a ver puntos de vista distintos a los míos. También me puede ayudar a notar cuanto mi sinceridad te puede haber herido. Hablémoslo, analicémoslo, arreglémoslo. 

Diferencias de criterios tenemos todos. Eso es lo que hace la discusión interesante. Lo importante es no hacerlo personal. No siempre es posible. Se necesita mente abierta, reconocer, aceptar y respetar esas diferencias. Esa capacidad nos convierte en mejores amigos y mejores seres humanos. 

Anda, tomémonos de la mano, caminemos juntos la vereda de la amistad, adornada de rosas con espinas, mientras disfrutamos su olor y esquivamos las heridas. 

Vivo

Vivo enamorada de ti y de todo

De mí y del mundo

De la vida y de la existencia 

De mis hijos, de mis nietos

De la naturaleza, pues día a día

Me regala su esplendor

Contempló, añoro, disfruto 

Día a día, todos los días

Deseo, amo, vivo 

Tu mundo….el mío 

Vivo en un mundo sincero

Tú, en uno de mentiras

Vivo en un mundo honesto

Tú, en uno de ironías

Vivo en la tierra

Tú, y que en la losa 

Vivo del trabajo honesto 

Tú, de la politiquería barata 

Iguales no podemos ser

Jamás de los jamases

No me compares contigo

Soy mejor que tú 

Lejanía 

Hoy te siento distante

Como el ayer pasado

Como el lejos presente

Hoy te he pensado

Mis ojos te buscan

En el reflejo del mar azul 

En el brillo de la blanca arena

En el viento que suena

Mi alma extraña

Tu dulce sonrisa

Tu tierna mirada

Hoy te siento distante

Tolerancia…¿y mis sentimientos, qué?

Hoy recibí un balde de agua fría que paralizó mi capacidad de razonar. Titubee por horas, pensando en si debía responder o no. Pensando en si debía hacer algo, llamar a alguien, insultar a alguien.  Me ha tomado años, el aprender a no reaccionar impulsivamente. El tiempo me ha enseñado que en ocasiones es mejor callar, pues el tiempo te dará la razón. 

Hoy, no fue fácil. Una madre, puede tolerar ser insultada, puede tolerar ser maltratada, puede aceptar lo que venga hacia ella. Una madre jamás puede lidiar sanamente, sensatamente y racionalmente cuando le tocan un hijo. Lloré de rabia, de impotencia, pues, no importa lo que hiciera, probablemente el mensaje no iba a llegar a la persona indicada. 

Dicen, que la persona inteligente, se sienta, piensa, observa calladamente y en su momento actúa. Me he considerado y me considero una persona de inteligencia sobre el promedio. Siempre tuve buenas notas. Cuando más joven, recuerdo que en mis primeros trabajos no me dejaba molestar, humillar o faltar el respeto de nadie y bajo ninguna circunstancia. Reaccionaba impulsivamente a cualquier acción que representara para mí una ofensa o humillación. No lo pensaba dos veces. La vida, el tiempo, los estudios, adiestramientos y otras cosas me enseñaron, que nada o muy poco logramos con reaccionar impulsivamente. Aprendí con el tiempo a controlar mi impulsividad. He mejorado, aún así, hay situaciones ante las cuales, lo hago.  

Una herramienta que me ha ayudado a lograrlo, ha sido el preparar un borrador de una carta o mensaje. Hoy, poco me faltó, para perder el control y gritar públicamente, a través de las redes sociales, mis sentimientos.  Estuve a un segundo de decirle a quien entiendo me ofendió al ofender a mi hijo, tres o cuatro buenas palabras. En su lugar, me desahogué con otros, sin faltar el respeto.  En su lugar, decidí alejarme de hacer algo que me apasiona. 

No grité, no insulté, no perdí. Perdieron otros. Perdieron a una persona responsable, dedicada, comprometida y conocedora de lo que hacía. 

Esta es mi reacción al ataque a mi hijo. No lo perdono, y no lo perdonaré. Tal vez, en algún momento, me lo encuentre de frente y podré entonces, con la mayor calma que pueda guardar, decirle en su cara, este es mi hijo, y más decente que usted y muchos de los que lo rodean. 

Bajo La Luna

Esta noche de amor
La luna conjura
Para cubrir con su tenue luz
Nuestros cuerpos

Bajo su luz
Nuestro amor se consuma
Bajo su luz
Nuestro amor crece

Las olas cantan con alegría
Mientras opaca el gemido de amor
Que de nuestros cuerpos emana
Acercándose la mañana

Linda noche de amor
Deseo repetir
Vez tras vez
Todas las noches de mi vida