Un Recuerdo

Sabes, hacía tiempo no te recordaba.  Hoy, mientras leía las noticias, mi mente me transportó a aquel momento. Recuerdo como con el roce de tus manos sobre mi cuerpo inocente sentí que me amabas, que era especial en tu vida.  Recuerdo como me paseabas por lugares que me parecían bellos, nuestros.  Recuerdo el sentimiento de especialidad, de ser única en tu vida. Sin embargo, no recuerdo haberme enamorado de ti. No recuerdo sentir el cosquilleo que sentí por otros luego. No recuerdo enamorarme, no recuerdo amarte.

Despierto y me doy cuenta que nada fue cierto.  Recuerdo y realizo que solo te aprovechaste de mi inocencia.  Te aprovechaste de mi ignorancia de vida.  Con el tiempo borré el pensamiento de aquellos momentos.  Borre los recuerdos de mi cuerpo.  Ahora, muchos años después, recuerdo y lo entiendo.  Solo fue para ti, un juego.

Te encuentro en la calle.  Me saludas como si nada, igual te respondo.  Te miro, pienso y me pregunto, a cuantas más los mismo habrás hecho. Me pregunto si algo debí haber dicho. Me pregunto mas no me atrevo, esa pregunta contestar.

El evento, solo quedara en el recuerdo.

Cada paso

En cada paso que doy
Mi memoria me lleva a tu recuerdo
Recuerdo los senderos recorridos
Juntos abrazados

Recuerdo los tropiezos
Los obstáculos que juntos superamos
Los triunfos logrados
Los eventos completados

Recuerdo las tristezas
Mucho más las alegrías
Los eventos importantes
En el rumbo de la vida

Me detengo a saborear
Las cosas bonitas
Las disfruto nuevamente
Como el primer día

Te veo

Te veo en cada estrella del firmamento
Te escucho en el susurro del viento
Te espero en la eternidad del tiempo
Te llevo muy adentro

A lo lejos tu silueta observo
Acercarme, no puedo
Inalcanzable eres
Amor en otros tiempos

Que tal si tu te acercas
Inalcanzable dejas de ser
Llegas a mi lentamente
Y te internas mas adentro

Recuerdas

En un litoral lejano

De bellos valles

Leves colinas

Recuerdas

Juntos corrimos los valles

Apresurados subimos las colinas

Pausadamente bajamos

Recuerdas

Alli, bajo la luz de la luna

Hiciste una pregunta

Mi respuesta ofreci

Recuerdas

En una esquina

En una esquina cualquiera

De un lugar muy lejano

Allí descansan mis sueños

De amor y de pasión

Allí me hiciste tuya

Sin quejas y sin reclamos

Allí quedaron mis sueños

En esa esquina tirados

 Desde entonces, ya no sueño

Solo vivo, solo espero

En una esquina cualquiera

De un lugar muy lejano

El cafe

Ay Dios, acabo de conocer este hombre. Es inteligente, guapo, atrevido. Me gusta. Parece que le gusto. Le paso mi número de teléfono y mi dirección de correo electrónico. Nos despedimos.

A los pocos días me llama y me invita a un café. Sin pensarlo, acepto. ¿Será un error haber aceptado? Qué importa, si no voy, nunca lo voy a saber. Así que a arreglarme se ha dicho. La cita es esta tarde a las tres en la cafetería de la esquina.

Allí llego. Hablamos por horas. Sostuvimos una conversación amena, interesante y divertida. Me gusta algo más. No fue un error aceptar su invitación. Me imagino una vida entera con él. Guapo, elegante, inteligente. ¿Será mi imaginación? Qué importa, a mí me gusta, me atrae, me cae muy bien. Nos veremos de nuevo el jueves para otro café.

Entre café y café, pasaron varios días. Se convirtieron en cenas, veladas y horas de compartir datos sobre cada uno. Cada vez me agradaba más estar con él , escuchar su voz, admirar su rostro.

En una de esas veladas, me expreso sentimientos mutuos a los míos. Fue la noche más feliz de mi vida. No fue la última.

Comenzaron y se hicieron frecuentes las llamadas. Comenzamos a pasar más y más tiempo juntos. Nos convertimos en casi inseparables. Hasta un día en que, luego de unas copas de vino, dejamos correr las emociones y nos convertimos en una sola carne, en una sola piel. Volaron sueltas las emociones. Nos compenetramos. Descubrimos los dulce de nuestro amor.

Tiempo después, en un lugar muy especialmente escogido, a la orilla del mar, en una noche de luna llena, saca algo de su bolsillo y derramó la noche con el susurro de una pregunta acompañada de una prenda preciosa. “Te casarías conmigo “. Un “Si” salió de mi voz temblorosa de emoción. Un beso y un abrazo eterno selló el pacto de una vida. Una vida que continuó por años.

No fue un error el café. Aún seguimos compartiéndolo, emocionados, abrazados, enamorados.

Sabiduría 

Esta señora que ves sentada frente al espejo contemplando su imagen mientras toca ciertas áreas de su cara, tiene en esas arrugas y canas que mira perpleja, una historia. Para algunos esa historia es larga, para otros corta.

A los más jóvenes, una señora de 40 años, les parece una vieja. Para los de 60 años, esa misma señora, les parece una jovencita. Como vemos, todo es un asunto de perspectiva.

Para ella, sus canas y sus arrugas son símbolo de una vida vivida. Las arrugas en sus ojos, son el efecto de sus momentos felices, de carcajadas, de sonrisas tiernas, y tal vez de algo de llanto. Sus canas son el reflejo de mucho pensar en el bienestar de su familia. De mucho leer cuentos a sus hijos y a sus nietos. Son símbolo de sabiduría que solo da el tiempo.

Se mira nuevamente en el espejo. Esta vez está desnuda. Contempla su vientre arrugado, sus senos caídos. Las arrugas de ese vientre son las huellas de vida acurrucada muy adentro que fue expandiéndose y creciendo hasta emerger como otro ser. Sus pechos caídos son muestra de alimento contenido para saciar las ansias de ese ser que de su vientre ha salido.

Orgullosa da la espalda al espejo. Nada que ella no sepa ha visto. Nada que la haga desear el cuerpo sin huellas que una vez vio en ese mismo espejo.