Te vi

Cuando te vi, el negro de tus ojos

Se prendo de los míos

Tu silueta detallada

Se aferró a mi memoria

Con el tiempo, el negro

Se fue tornando gris

La silueta se fue convirtiendo

En en una estatua de humo

Al final desapareciste

De mi vida. 

Rincón de los recuerdos

Cierro mis ojos 

El pensamiento me lleva

Me lleva lejos

Me lleva a aquel momento

A aquel que no quiero olvidar

 Y aunque quisiera no puedo
Cierro mis ojos 

 Siento tus manos

 Enredadas en mi cabello

 Siento tu respirar apresurado

 Huelo el perfume de tu cuerpo

 En el rincón de los recuerdos
Abro mis ojos

 Lejos del rincón

 Tus manos ya no siento

 Tu respirar se ha calmado

 Tu perfume se ha esfumado

 En el rincón de los recuerdos.
Cierro mis ojos, quiero volver

 En vano busco en la oscuridad

 El rincón de los recuerdos
 Cierro mis ojos, quiero sentir

Tu respirar constante

 Tu perfume oler otra vez

 En el rincón de los recuerdos

Yo

Me pienso algo inteligente.  Me veo algo bonita. Me creo que soy aún joven y capaz de realizar sueños tenidos. De vez en cuando escribo bien, un poema eso es.  Escritos judiciales muchos he llegado a preparar. Los mejores han sido cuando muy inspirada he estado. 

Escribir no es fácil. Mucho menos un poema. Hay que saber un poco de poesía y como se clasifican los poemas. Hay que saber que es un verso, una rima, una estrofa.  Mencionan microcuentos, haicu. 

Así que me he dedicado últimamente a escribir. He escrito poemas, propuestas, reflexiones y cartas. Trato de utilizar lo mejor de mi vocabulario. 

Ya veremos cómo me sale esto del blog

Vejez

Despierto cada día pensando en lo dichosa que soy de aquí haber llegado. Alegrías y tristezas ha tenido mi vida. Esas alegrías y tristezas me han enseñado a apreciar lo bello de la vida. Me motivan a seguir adelante ya que se y estoy convencida de que las tristezas pasaran y las alegrías perdurarán hasta el último de mis días. Así que a más vieja pretendo llegar saboreando mis alegras, disipando las penas y disfrutando de las cosas buenas que a mí puedan llegar. Con sensatez enfrentaré las tristezas que me queden por vivir.  Atesoraré cada alegría como si fuera la última. Con anhelo esperaré cada una de ellas para saborearlas hasta el final.